Cartas a la prima-Vera

Siempre es mejor contar al principio lo que pudo haber sido y, finalmente, no será. 

No quiero seguir con esto sin contar lo que pudo haber sido y, finalmente, no será. 

Hace unos años (cuando mi tiempo me pertenecía; es decir, A.D. – antes de descendencia) leí que un padre había empezado a escribir emails a su bebé con intención de que los leyese cuando fuese adolescente. Me encantó la idea y, en ese momento, decidí que lo haría llegado el momento.

Luego llegó la primera descendiente con la realidad de la paternidad debajo del brazo y esa idea se quedó en el baúl de los proyectos olvidados. Pero el tiempo pasó y llegó el momento, o las ganas, o la planificación, o la necesidad de no seguir poniendo “esque-usas” (lo pongo así porque todas mis excusas empiezan por “es que”).

Y bueno, ahí sigo, cerca de los 40 correos a día de hoy y sin intención de dejarlo (vale, quizás algún amago), aunque sí que he ido regulando. Por ejemplo, me auto impuse escribir uno a la semana todos los domingos y ahora lo hago sin fecha marcada. Voy escribiendo cuando me apetece porque quiero aprender a ser flexible y que mis descendientes lo sean (como el junco; la planta, no el cantante… que no tengo ni idea de cómo sería el hombre). Eso sí, con el compromiso de que no pasen más de quince días entre uno y otro.

Así que cuando la idea de montar algo por mi cuenta fue cogiendo fuerza, la primera opción que salió a la superficie fue llevar eso a un blog. Me parecía buena idea el ir contando la historia de la peque con detalles para ayudar a otros padres y a la vez mantener informado a nuestro entorno. Pero pronto le vi lagunas a la idea de compartir públicamente sus intimidades sin su consentimiento (consciente). Al fin y al cabo en los correos cuento toda su historia y muchas de las anécdotas necesitan ir acompañadas de fotos/videos… y eso me parecía inapropiado. Pero esto es sólo por ser coherente cuando llegue el momento de explicarle las consecuencias que puede tener compartir tu vida en la red. 

Total, descartada la opción del blog público, mi amigo Antoñete me hizo barajar la posibilidad de hacerlo con acceso privado para que al menos la gente cercana lo pudiese seguir. Sonaba bien y empecé a ver opciones sobre como plantearlo. Pero entonces la mamá de mis descendientes me dijo “Lo que más me gusta de lo que estás haciendo es que es un regalo para ella, es algo sólo vuestro que ella descubrirá dentro de unos años”. Y me convenció porque no escribiría igual si eso iba destinado a más gente. 

Así que, como casi con todo lo que hago en mi vida, vuelta a la idea original. A contarle en emails los detalles importantes que mi mala memoria me impedirá contarle en persona porque creo que es importante conocer nuestra propia historia para poder entender algo mejor a los adultos en los que luego nos convertimos. Aunque solo sea para intentar sufrir un poco menos al ver que ni siquiera sabes por qué repites patrones que no te funcionan.

Ojo, que no te digo que te vaya a ahorrar el trabajo de autoconocimiento (todos tarde o temprano tenemos o deberíamos hacerlo), pero tener una base como esta entiendo y espero que ayude.

Así que te animo a que le abras una cuenta de correo (yo he usado Gmail) ya a tu descendiente y comiences a contarles las cosas que le pasan. Además de ser un bonito regalo te va a ayudar, porque escribir es terapéutico.

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2 comentarios

  1. En mi caso compré una libreta bien bonita con un zorro dibujado de bolsillo y pastas duras (de esas que molan y nunca me había dado el capricho de comprar para mí) y le escribí de mi puño y letra cosas a mi hija. Debo reconocer que lo hice más o menos regularmente unos 2 años, al principio me costó encontrar mi ritmo, mi forma de comunicarme con ella, hacía grandes dibujos (de aquella manera) para cuando leyera la libreta siendo niña, contaba anécdotas y terminé escribiendo lecciones de vida para cuando la releyera siendo adulta. Actualmente ya no escribo nada pero sí me creó un familiar una cuenta de correo con su nombre porque podría ser útil en el futuro, así que voy a aprovechar que este Post ha llegado a mí y enviarle a mi niña algún email contándole cosas con la ventaja de adjuntar algún archivo audiovisual. Gracias por compartir

    1. No podía ser otro quien hiciese el primer comentario en este blog jeje. Ya sabes que nuestro proyecto juntos está al caer.
      Con respecto a lo que comentas, lo raro es que yo, teniendo 32 mil libretas, al final me decantase por el email. Pero he de reconocer que es más cómodo.
      Gracias por el apoyo y un abrazo enorme.

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